3/19/2017
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La noticia del descubrimiento de una nueva pirámide submarina sale a la luz hace varios años, de la mano de Diocleciano Silva, el propietario de un yate privado, que localizó la estructura en las Azores (archipiélago portugués) durante un viaje de recreo.

El hallazgo se realizó gracias a una carta batimétrica, procedimiento que muestra el relieve en 3D del fondo marino y aporta información adicional de navegación en superficie.

Silva afirmó que la base de la pirámide abarca una superficie de unos 8.000 metros cuadrados y 60 metros de altura, que para hacernos una idea, sería más grande que cualquier estadio de fútbol.  Según su descubridor, no parece que la pirámide sea de origen natural, ya que sus lados son demasiado perfectos. La pirámide, al igual que la Gran Pirámide de Guiza , parece estar alineada con los cuatro puntos cardinales.



¿Podría tratarse de la Atlántida?


A raíz de este misterioso hallazgo algunas investigaciones mencionan este descubrimiento como parte de la historia de la Atlántida, una isla de grandes dimensiones destruida por alguna catástrofe natural y cuya existencia no ha sido probada, pero que suscita el interés mundial. 

Por otro lado, también los arqueólogos de la Asociación Portuguesa de Investigación Arqueológica (APIA) han identificado más evidencias arqueológicas en la isla de Pico, lo cual apoya su creencia de que hubo ocupación humana de una civilización anterior en el archipiélago de las Azores a la llegada de los portugueses hace miles de años.


La evidencia se compone de una gran variedad de estructuras de roca piramidales protohistóricas, algunas de ellas de más de 13 metros de altura. Lo sorprendente es que estas estructuras pueden haber sido construidas según una orientación en concreto, alineadas con los solsticios de verano, lo que sugiere que fueron construidas con un único propósito.
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